Mazapán de Toledo

En cuanto a su procedencia, la versión más aceptada data su origen en el siglo VIII d.C, durante la dominación árabe, donde se asemeja la palabra mazapán con el término árabe “mautha-ban”, empleado para designar la figura de un califa sentado, porque al parecer los árabes, una vez hecha la pasta, imprimían en ella el relieve de una moneda con la efigie de un rey sentado.

En Toledo, gracias a la herencia árabe y hebrea, así como al buen hacer pastelero de los conventos de las monjas, también se comenzó a hacer el dulce de almendra y azúcar: La leyenda cuenta que fueron las monjas del convento de San Clemente quienes inventaron el mazapán, cuando la ciudad se hallaba sitiada por los árabes y había gran necesidad de alimentos por lo que con almendra y azúcar machacado con una maza hicieron un “pan de maza”.

Sin embargo, la primera receta de mazapán que se conoce data de 1525. En 1615 aparece una primera ordenanza en referencia a la fabricación de mazapanes en la que se indicaba que éstos debían “estar jaropados de almendras de Valencia y de azúcar blanco, y no de otra manera”.  De hecho, en las ordenanzas de los confiteros manchegos de 1.613 sólo se admitía ya como ingredientes la almendra de Valencia y el azúcar blanco… y desde entonces hasta ahora no cambió su composición, aunque si su presentación, desde la tortita con relieves de la antigüedad pasando por la de anguilas hasta los modernos cerditos o figuras de adorno actuales.

mazapan

Anguilas de mazapán

Es por excelencia el producto típico de Toledo:  Mazapán modelado en forma de anguila, pero con relleno de fruta, batata, yema o cabello de ángel, y decoradas en la superficie con frutas confitadas y clara de huevo.

Las anguilas se elaboran envolviendo el relleno de yema confitada con una lámina de masa de mazapán, aún crudo.19 Después se modela manualmente para darle los rasgos de una anguila, nariz, boca, lengua…y se dora en el horno, a unos 150º.

Cuando se ha enfriado, se procede a la decoración final remarcando los rasgos trazados y realizando dibujos en la parte dorsal con clara de huevo y azúcar batido a punto de nieve.

La decoración culmina con unas perlitas de caramelo y colocándole los ojos a la anguila.

Una vez confeccionada la decoración, se coloca en una bandeja y se deja enfriar.

Si se quiere se acompaña de unas frutas escarchadas quedando mucho más bonito…

 

Nos encanta Toledo… se nota no? 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Toledo turismo – El aderezo

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